Trabaja la lana como medio pictórico: fieltro de aguja, pintura e instalación para retratar la intimidad de la vida cotidiana. Psicóloga de formación, mira el gesto doméstico con la misma atención con la que se mira una sesión — y ahí encuentra sus escenas.
“invita a cuestionar las expectativas sociales de lo apropiado.”
Ingrid Estefanía León Acosta es artista visual de Ciudad de México. Formada en psicología, encontró en el fieltro de aguja — lana entrelazada aguja por aguja hasta volverse superficie, color y textura — una extensión de esa misma mirada clínica: observar de cerca lo que la vida adulta prefiere no nombrar.
Pinta también al óleo y al acrílico, pero es en la lana donde construye su lenguaje propio: escenas que emulan la pintura sin serlo, hechas de manchas de color y fibra entrelazada. Gatos, cuerpos, objetos de baño, restos de una cena — el inventario de lo doméstico, hecho a mano, hebra por hebra.
Expone de forma continua desde 2019 en Ciudad de México, con piezas en la colección del 21C Museum Hotel (EE. UU.), el Museo de la Cancillería, y colaboraciones con Nike y House of Vans. En 2023 llevó su obra a París de la mano de Aldo Chaparro Studio — ver La Pinche Adultez.
Explora la intersección entre la intimidad, la domesticidad y las tensiones de la vida adulta contemporánea. Mediante el felting usa las fibras de la lana como medio pictórico, construye escenas donde lo táctil y lo visual se entrelazan para capturar momentos de vulnerabilidad que suelen permanecer ocultos en el ámbito público.
Un dúo de artistas — Ingrid León y Ana Armitage — que reflexiona sobre lo que implica la transición a la vida adulta. Mediante instalaciones inmersivas, pintura y escultura, ponen en escena los tabúes que nos condicionan al ir “madurando”: un baño completo hecho por entero de fieltro, a escala real, es su pieza más ambiciosa.
La técnica que sostiene casi todas las piezas del proyecto — el fieltro de aguja, la paleta, la construcción de las figuras — es la misma que Ingrid desarrolla en su práctica individual desde antes de la colaboración y sigue desarrollando después de ella: varias piezas de La Pinche Adultez se presentan también, bajo el mismo título, como obra propia suya en este portafolio.
Proceso, piezas nuevas y disponibilidad — todo se mueve primero por ahí.